Miércoles, 17 de septiembre 2025
Unicef alerta que la obesidad infantil supera por primera vez al bajo peso a nivel mundial, afectando a uno de cada diez niños y niñas. El informe destaca el papel de los alimentos ultraprocesados y la publicidad en el aumento del sobrepeso, así como las graves consecuencias sanitarias y económicas. El organismo internacional insta a los gobiernos a tomar medidas urgentes para mejorar los entornos alimentarios y proteger la salud infantil.
Unicef publicó la semana pasada un nuevo informe donde advierte que la obesidad se ha convertido este año en la forma más predominante de malnutrición, por encima del bajo peso. Actualmente, la obesidad afecta a 188 millones de niños y niñas en edad escolar y adolescentes, o uno de cada diez, y los expone a enfermedades que pueden ser mortales.
Según el informe ‘Alimentando el negocio: Cómo los entornos alimentarios ponen en peligro el bienestar de la infancia’, que se basa en datos recopilados en más de 190 países, la prevalencia del bajo peso entre los niños y niñas de 5 a 19 años se ha reducido desde el año 2000 y ha pasado de cerca del 13% al 9,2%, mientras que el índice de obesidad ha aumentado de un 3% a un 9,4%. En la actualidad, la obesidad supera al bajo peso en todas las regiones del mundo, salvo en África Subsahariana y Asia Meridional.
Los resultados del informe muestran que varios países insulares del Pacífico presentan el mayor índice de obesidad del mundo. Entre los niños y niñas de 5 a 19 años alcanza un 38% en Niue, un 37% en las Islas Cook y un 33% en Nauru. Estos niveles, que en todos los casos se han duplicado desde el año 2000, se deben principalmente al abandono de los hábitos alimentarios tradicionales en favor del consumo de alimentos de alta densidad energética, baratos e importados.
El caso de España
El estudio
Aladino 2023 revela que, aunque la obesidad y el sobrepeso infantil han disminuido un 4,5% desde 2019 en España, persisten grandes desigualdades sociales: los niños de familias con menos ingresos mantienen tasas de obesidad y sobrepeso mucho más altas, duplicando a las de familias con mayor renta. Los hábitos alimentarios y de actividad física también varían según el nivel socioeconómico, lo que refuerza la
necesidad de políticas públicas y comedores escolares saludables para reducir la brecha.
Países de ingreso alto
Además, muchos países de ingreso alto siguen presentando niveles de obesidad elevados. Por ejemplo, en Chile, el
27% de los niños y niñas de entre 5 y 19 años padecen obesidad, y esa cifra llega al
21% en los Estados Unidos y en los Emiratos Árabes Unidos.
“Cuando hablamos de malnutrición, ya no nos referimos solamente a los niños y niñas con bajo peso”, ha declarado
Catherine Russell, directora ejecutiva de Unicef.
“La obesidad es un problema cada vez más alarmante que puede tener consecuencias negativas para la salud y al desarrollo de la infancia. Los alimentos ultraprocesados están desplazando cada vez más el consumo de fruta, verdura y proteínas, en un periodo de la vida en el que la nutrición es esencial para el crecimiento, el desarrollo cognitivo y la salud mental de los niños y niñas”.
Países de ingreso bajo y mediano
En los países de ingreso bajo y mediano, a pesar de que la emaciación, el retraso del crecimiento y otras formas de desnutrición siguen siendo un grave problema entre los menores de cinco años, la prevalencia del sobrepeso y la
obesidad está aumentando entre los niños y niñas en edad escolar y los adolescentes. Según los datos más recientes, en el mundo hay
391 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 5 y 19 años (es decir, uno de cada cinco) con sobrepeso, y una amplia proporción de esos niños y niñas ahora se incluye entre los que presentan obesidad.
Se considera que los niños y niñas presentan sobrepeso cuando pesan mucho más de lo que es sano para su edad, sexo y estatura. La obesidad es una forma grave de sobrepeso que aumenta el
riesgo de desarrollar resistencia a la insulina e hipertensión arterial, así como otras enfermedades que pueden ser mortales a lo largo de la vida, como la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y determinados tipos de cáncer.
Los orígenes de la alimentación poco saludable
El informe señala que la alimentación de los niños y niñas no es el resultado de una elección personal, sino que se ve determinada por entornos alimentarios no saludables donde predominan los
alimentos ultraprocesados y la comida rápida, que contienen altas cantidades de azúcar, almidón refinado, sal, grasas no saludables y aditivos. Esos productos están muy presentes en las tiendas y las escuelas; al mismo tiempo, la
publicidad en los medios digitales permite a la industria de los alimentos y bebidas acceder fácilmente a un público joven.
Por ejemplo, en una encuesta mundial llevada a cabo el año pasado a través de la plataforma U-Report de Unicef, en la que participaron
64.000 jóvenes de entre 13 y 24 años y de más de 170 países, el
75% de los encuestados recordaba haber visto
anuncios de bebidas azucaradas, aperitivos o comida rápida durante la semana anterior, y el
60% declaró que esos anuncios habían
incrementado sus ganas de consumir esos productos. Incluso en los países afectados por conflictos, el porcentaje de jóvenes que afirmaron estar expuestos a ese tipo de publicidad ascendió al
68%.
Repercusiones económicas de la obesidad y medidas para combatirla
En ausencia de intervenciones para prevenir el sobrepeso y la obesidad infantil, los países pueden enfrentarse a repercusiones sanitarias y económicas a largo plazo debido a los problemas de salud relacionados con la obesidad. En Perú, por ejemplo, esas consecuencias podrían traducirse en más de
210.000 millones de dólares. Según las previsiones, las repercusiones económicas del sobrepeso y la obesidad en todo el mundo superarán los
cuatro billones de dólares anuales en el año 2035.
El informe destaca las medidas positivas tomadas por algunos gobiernos. Por ejemplo, en México, donde la prevalencia de la obesidad en la infancia y la adolescencia es elevada, y donde las bebidas azucaradas y los alimentos ultraprocesados representan el 40% de las calorías diarias ingeridas por los niños y niñas, el gobierno acaba de
prohibir la venta y la distribución de alimentos ultraprocesados y productos con un alto contenido de sal, azúcar y grasas en las escuelas públicas, lo que mejorará el entorno alimentario de más de
34 millones de niños y niñas.
Con el fin de transformar los entornos alimentarios y ofrecer una alimentación nutritiva a todos los niños y niñas,
Unicef insta a los gobiernos, la sociedad civil y sus aliados a tomar medidas urgentes para:
- Implementar políticas integrales y de cumplimiento obligatorio que permitan mejorar los entornos alimentarios de la infancia y que abarquen el etiquetado de los alimentos, restricciones a la comercialización de determinados productos, o impuestos y subvenciones aplicables a los alimentos.
- Desarrollar iniciativas que promuevan cambios sociales y de comportamiento y empoderen a las familias y comunidades a fin de que reclamen entornos alimentarios más saludables.
- Prohibir el suministro o la venta de alimentos ultraprocesados e impedir la publicidad y el patrocinio de alimentos nocivos en las escuelas.
- Establecer garantías sólidas para blindar los procesos normativos públicos frente a la injerencia de la industria de los alimentos ultraprocesados.
- Reforzar los programas de protección social para eliminar la pobreza económica y mejorar el acceso de las familias vulnerables a una alimentación nutritiva.
“En muchos países, observamos el peso de la malnutrición en sus dos vertientes: el retraso del crecimiento y la obesidad. Esta situación exige intervenciones específicas”, ha declarado Catherine Russell.
“Para favorecer su crecimiento y su desarrollo, todos los niños y niñas deben tener acceso a una alimentación nutritiva y asequible. Se necesitan urgentemente políticas que ayuden a los progenitores y cuidadores a acceder a alimentos nutritivos y saludables para sus hijos”.
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