Un estudio internacional analiza la evolución y los retos de la alimentación escolar en España
 

Un estudio internacional analiza la evolución y los retos de la alimentación escolar en España

Martes, 14 de julio 2026

Los comedores escolares españoles han dejado de ser únicamente un servicio de restauración para consolidarse como una herramienta de salud pública, educación, sostenibilidad y equidad. Pero el acceso desigual al servicio, la insuficiente cobertura de las becas y la falta de indicadores homogéneos siguen siendo algunos de los retos del modelo. Estas son algunas de las conclusiones del ‘Estudio de caso sobre alimentación escolar: España’, del ‘Research Consortium for School Health and Nutrition’.

El sistema español de alimentación escolar ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas, evolucionando desde un servicio asistencial hasta convertirse en una herramienta de promoción de la salud, la sostenibilidad y la equidad. Así lo refleja el documento ‘Estudio de caso sobre alimentación escolar: España’, elaborado por el Research Consortium for School Health and Nutrition en el marco de la ‘Coalición de comedores escolares’, que analiza la evolución, organización, financiación y principales desafíos de los programas de comedor escolar en nuestro país.

El estudio repasa la historia de los comedores escolares españoles, desde sus orígenes vinculados a la beneficencia a comienzos del siglo XX hasta el actual modelo descentralizado, en el que las comunidades autónomas gestionan la organización, contratación, precios, becas y control del servicio, mientras el Estado establece un marco común en materia de nutrición y salud pública.

En la actualidad, alrededor de 2,4 millones de alumnos utilizan diariamente el servicio de comedor, lo que representa cerca del 30% del alumnado matriculado. Sin embargo, el informe advierte de que la cobertura sigue siendo muy desigual entre comunidades autónomas, entre centros públicos y privados e, incluso, entre etapas educativas, siendo especialmente reducida en Educación Secundaria.

Uno de los aspectos que el documento destaca es el cambio de enfoque que ha experimentado la alimentación escolar. Más allá de garantizar una comida diaria, los programas actuales persiguen promover hábitos alimentarios saludables, prevenir la obesidad infantil, favorecer modelos de consumo sostenibles, impulsar la compra de productos de proximidad y garantizar una alimentación adaptada a necesidades sanitarias, culturales o religiosas. Además, el comedor se reconoce como un espacio educativo, de socialización y conciliación familiar.

El informe considera especialmente relevante la aprobación del Real Decreto 315/2025, que refuerza y dota de carácter obligatorio unos criterios mínimos comunes, ya que anteriormente existían recomendaciones, para todos los centros educativos en materia de calidad nutricional y sostenibilidad. La norma fija frecuencias obligatorias de consumo de distintos grupos de alimentos, limita los productos ultraprocesados, incorpora medidas para reducir el desperdicio alimentario y obliga a ofrecer, al menos, un plato principal semanal basado en proteína vegetal, además de garantizar menús adaptados por motivos de salud, éticos o religiosos.

En materia de contratación pública, el estudio también pone de relieve el creciente peso de la sostenibilidad. Entre otros aspectos, la nueva regulación establece que al menos el 5% del gasto en alimentos corresponda a productos ecológicos –o, alternativamente, que se sirvan al menos dos platos principales ecológicos al mes– y promueve la compra de alimentos de proximidad y con certificaciones de sostenibilidad.

Retos todavía pendientes

A pesar de los avances, los autores concluyen que el sistema español mantiene importantes desafíos. El primero es la equidad en el acceso. Aunque cerca de un millón de estudiantes recibe algún tipo de beca comedor, se estima que 1,3 millones de alumnos no obtienen beca a pesar de necesitarla, mientras que el 70% del coste del servicio continúa siendo asumido directamente por las familias.

El estudio también señala la necesidad de extender el servicio a todas las etapas educativas, reforzar la financiación pública, mejorar la coordinación entre administraciones y disponer de indicadores homogéneos que permitan evaluar el impacto real de los programas de alimentación escolar sobre la salud, el rendimiento académico y la reducción de las desigualdades. Actualmente, los autores recuerdan que apenas existen estudios que analicen de forma rigurosa estos efectos a escala nacional.

Como ejemplos de buenas prácticas, el documento destaca el ‘Programa de revisión de menús escolares’ (Preme) de Catalunya, por su contribución a la mejora continuada de la calidad nutricional de los menús, así como iniciativas como Ecocomedores (Canarias) o Horta-Cuina (Comunidad Valenciana), que conectan la restauración escolar con productores locales y alimentos ecológicos y de temporada.

En definitiva, el estudio concluye que España dispone hoy de un marco normativo cada vez más sólido para convertir los comedores escolares en una auténtica política pública de salud, educación y sostenibilidad, aunque insiste en que ampliar el acceso, reducir las desigualdades territoriales y evaluar mejor los resultados serán claves para consolidar este modelo en los próximos años.

– Descarga el informe completo: ‘Estudio de caso sobre alimentación escolar: España’.


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