Miércoles, 12 de enero 2022
La correcta higiene de las superficies y utensilios de trabajo, junto a las buenas prácticas de higiene personal de los manipuladores de alimentos, son herramientas fundamentales para preservar la inocuidad de los alimentos, ya que nos permite evitar un gran número de peligros potenciales. A continuación os explicamos cómo seleccionar correctamente los desinfectantes y los diferentes usos de los productos biocidas.
Para conseguir una correcta higiene de las superficies y utensilios de trabajo y que ésta sea realmente efectiva, los responsables de calidad de las empresas de restauración colectiva deben diseñar un exhaustivo Plan de Limpieza y Desinfección, teniendo en cuenta parámetros como el tipo de suciedad que se genera, el diseño de la instalación, la dureza del agua que se utiliza en los procesos de higiene, etc.
Es necesario que tanto los responsables del diseño del Plan de Limpieza y Desinfección, como las personas encargadas de aplicarlo, tengan los conocimientos suficientes sobre los aspectos que resultan determinantes en el proceso de higienización de superficies. Uno de estos aspectos es la elección correcta de los productos de higiene a utilizar.
Detergentes y desinfectantes
Para la etapa de limpieza de las superficies, deberemos elegir un producto detergente cuyas prestaciones se adapten a las características de la suciedad que generemos. Por ejemplo, los detergentes alcalinos son idóneos para eliminar restos grasos, mientras que los detergentes ácidos se utilizan para eliminar restos de cal o de proteína láctea.
En el caso de los desinfectantes, además de seleccionar aquél que por su composición más se adapte a nuestras necesidades, ya sea de base clorada, de amonios cuaternarios u otros compuestos disponibles en el mercado, también deberemos tener en cuenta el nivel de profesionalidad para el que está diseñado el producto.
Uso de biocidas
Los productos desinfectantes son un tipo concreto de biocidas y el Real Decreto 830/2010 sobre la capacitación necesaria para realizar tratamientos biocidas, define los usos previstos de estos productos según el nivel de profesionalidad de la persona que lo vaya a aplicar, indicando a su vez, los conocimientos previos que se precisan antes de poder utilizarlos.
Dicho reglamento diferencia tres tipos de usos para los productos biocidas:
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