Miércoles, 10 de junio 2026
La alimentación gana protagonismo en los campamentos de verano como parte de la experiencia educativa y de ocio. Es un artículo de Noelia Llera, directora de marketing de Albi, en el que defiende un modelo que integra nutrición, creatividad y presentación de los menús para favorecer una relación más positiva de los niños con la comida. La compañía apuesta por incorporar la alimentación al conjunto de actividades, para convertirse en parte de la aventura.
Con la llegada del verano, miles de niños y niñas en toda España se preparan para vivir una de las experiencias más esperadas del año: los campamentos. Días llenos de juegos, naturaleza, nuevas amistades y actividades que dejan huella. Pero hay un elemento que muchas veces pasa desapercibido y que, sin embargo, forma parte esencial de esa experiencia: la alimentación.
En un entorno pensado para el disfrute, la convivencia y el aprendizaje, la comida no debería ser una simple pausa en el día, sino una extensión más de la propia aventura. Porque en los campamentos, cada momento cuenta, y lo que ocurre alrededor de la mesa también construye recuerdos.
La comida como parte de la experiencia
Tradicionalmente, la alimentación en este tipo de entornos se ha abordado desde una perspectiva funcional. Sin embargo, cada vez son más los expertos que coinciden en que esto no es suficiente.
La forma en la que se presentan los alimentos, el ambiente en el que se consumen o incluso el enfoque con el que se integran dentro de la jornada influyen directamente en cómo los niños y niñas perciben ese momento. Cuando la comida resulta atractiva, cercana y pensada para ell@s, deja de ser una obligación y pasa a convertirse en una experiencia más dentro de las actividades del campamento.
Un plato bien presentado no solo entra mejor por los ojos, sino que despierta curiosidad, fomenta la participación y genera una actitud mucho más positiva hacia la alimentación.
Comer también es jugar
En un contexto de ocio, donde todo está diseñado para estimular y motivar, la alimentación no debería quedarse atrás. Integrar la comida dentro del propio concepto de juego —ya sea a través de menús temáticos, presentaciones creativas o propuestas dinámicas— permite que se impliquen de forma natural y disfruten también de ese momento.
Este enfoque no solo mejora la experiencia, sino que facilita algo clave en estas edades: que l@s niñ@s coman mejor, con más predisposición y sin rechazo.
Un enfoque cada vez más presente en la restauración colectiva
En este contexto, la restauración colectiva está evolucionando hacia modelos más humanos, donde la alimentación se entiende no solo como un servicio, sino como una herramienta para mejorar la experiencia de las personas.
Empresas especializadas como Albi trabajan desde esta perspectiva, integrando la alimentación dentro del conjunto de la experiencia, especialmente en entornos educativos y de ocio. Su enfoque combina planificación nutricional con una puesta en escena cuidada, adaptada a cada edad y contexto, donde la cercanía, la creatividad y la atención al detalle marcan la diferencia.
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