Martes, 23 de septiembre 2025
La nueva Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario obliga a las empresas de restauración a implantar planes de prevención, registrar y cuantificar residuos y fomentar buenas prácticas. Busca reducir el impacto ambiental y social del desperdicio, profesionalizar el sector y mejorar la eficiencia operativa. Inés García, consultora de gestión de cocinas y restauración en Agar, resume la información más relevante de esta ley.
La nueva Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario da un paso decidido en la lucha contra el desperdicio alimentario. Su objetivo es claro: transformar nuestra relación con la comida, proteger el planeta y reforzar la justicia social.
Os dejamos un resumen con la información más relevante, las acciones a llevar a cabo en cada tipo de establecimiento y el punto de partida para ponerse en marcha con el cumplimiento.
¿Por qué es necesaria esta ley?
El desperdicio alimentario es un problema global con consecuencias dramáticas:
- Se estima que se pierde entre el 25% y el 30% de los alimentos producidos en el mundo, con un coste económico superior a 728.000 millones de euros al año.
- El desperdicio alimentario es responsable de hasta un 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero.
- Tiene un impacto negativo en la seguridad alimentaria, los recursos naturales y la lucha contra el hambre.
¿A quién afecta y qué establece?
Esta ley afecta a todas las empresas de la cadena alimentaria que no sean microempresas y se basa en una
jerarquía de prioridades de obligado cumplimiento. Su alteración debe estar técnicamente justificada:
- Prevenir: evitar que se genere desperdicio mediante una mejor planificación, previsión y adaptación de los procesos.
- Donar: entregar los alimentos aptos a entidades sociales, garantizando la seguridad y la trazabilidad.
- Reutilizar: aprovechar los productos descartados para otras elaboraciones en cocina y destinar el resto a la alimentación animal.
- Reciclar: transformar los residuos en compost, biogás u otros usos industriales.
- Eliminar: como último recurso, sólo si no hay alternativa viable.
Incluye
obligaciones para todos los actores de la cadena alimentaria:
- Disponer de un Plan de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario.
- Aplicar la jerarquía de prioridades obligatoria.
- Cuantificar y registrar anualmente el desperdicio generado.
- Facilitar que los clientes se lleven la comida no consumida en los restaurantes, sin coste adicional.
- Fomentar buenas prácticas: uso de envases sostenibles, formación del personal, optimización de menús.
- Promover la donación segura y con la trazabilidad adecuada.
Os indicamos más concretamente qué
acciones específicas será necesario llevar a cabo
en cada tipo de empresa de restauración:
- Restauración colectiva (hospitales, residencias, colegios, cocinas centrales):
- Creación e implantación obligatoria de un Plan de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario antes de marzo de 2026.
- Registro obligatorio de la cuantificación y análisis de residuos.
- Formación del personal adaptada a cada categoría.
- Coordinación con subcontratas e integración del plan en toda la estructura del centro.
- Aplicación de protocolos en servicio, cocina y recepción.
- Restauración comercial (restaurantes, buffets, catering, hoteles):
- Implementación de planes progresivos de reducción, en marcha antes de marzo de 2026.
- Obligación de ofrecer envases reutilizables o reciclables para llevarse la comida sobrante (excepto buffets).
- Medición del desperdicio por zonas (almacén, cocina, servicio).
- Optimización de la carta, raciones y compras según la demanda.
- Participación activa en campañas de sensibilización para el cliente.
- Implementación de planes progresivos de reducción, en marcha antes de marzo de 2026.
- Cocinas centrales y obradores:
- Creación y aplicación de un Plan de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario antes de marzo de 2026.
- Cuantificación del desperdicio en cada fase del proceso (recepción, almacenamiento, producción, servicio).
- Uso de registros específicos para el pesado y cubos.
- Optimización de la oferta gastronómica para reducir sobrantes.
- Priorizar productos de temporada, a granel o con fecha de caducidad próxima.
- Formación del equipo para adaptar los procesos con este objetivo.
Conclusiones
Consideramos que esta ley supone una
oportunidad clave para
profesionalizar aún más el sector, mejorar la
sostenibilidad y ser
referentes en
buenas prácticas alimentarias.
Con nuestra experiencia durante el último año implementando sistemas de control del desperdicio en comedores escolares, hemos observado varios
resultados:
- Planificación de menús más ajustada.
- Reducción significativa de la comida sobrante.
- Sensibilización del alumnado y del equipo.
- Mejor gestión de compras y eficiencia operativa.
¿Qué podéis empezar a hacer?
- Implantar controles de peso y análisis de causas en cocina y servicio.
- Formar a vuestro personal.
- Rediseñar menús y procesos pensando en el aprovechamiento.
- Comunicar vuestro compromiso a clientes y comensales.
Inés García es consultora de gestión de cocinas y restauración en
Agar Asesoría Alimentaria, un equipo formado por dietistas, profesionales de la cocina y la gestión, especializados en formación y desarrollo de proyectos para colectividades e industria alimentaria. Además, son Agentes Digitalizadores autorizados de Kit Digital. @:
agar@agar.cat. (
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