Miércoles, 13 de diciembre 2023
Me gusta la Navidad, es un tiempo de reflexión y de nuevos propósitos desde lo mejor de cada uno. Nos damos cuenta de cómo los seres humanos gastamos toneladas de energía en conflictos y desavenencias; muy inteligentes para algunas cosas pero para otras…
Problemas de orden internacional como las grandes heridas abiertas en el Este de Europa y en el Medio Oriente o graves conflictos nacionales de organización territorial, otras más sectoriales como los plásticos alimentarios, el despilfarro alimentario, la energía, el coste de la vida, medio ambiente, etc. nos arrebatan una energía de calidad que no podemos permitirnos.
Falta demasiada conciencia personal en el ser humano de hoy y por aquí es por donde nos jugamos la existencia de este planeta, y preferimos alejarnos de la realidad en vez de encararla y resolverla, nos es más cómodo.
Decía Einstein, poco moralista este sabio, que “la solución a los problemas se encuentran en una órbita superior en la que habitan”. Estamos en el momento de los ¿para qué? en lugar de centrarnos en los ¿por qués?
Al final la necesidad del despertar humano es personal e intransferible y es aquí donde está todo el meollo; preguntarse ¿qué puedo hacer yo ofreciendo la mejor versión de mi para mejorar mi entorno más directo? El trabajo y la familia, no sé si por este orden, aquí es donde nos empleamos a fondo en general y por nuestra parte… Dégerman se emplea en dar lo mejor que tenemos que es nuestra profunda experiencia adquirida a lo largo de 55 años de entrega en el campo de la distribución de comidas en hospitales, cocinas centrales, caterings de eventos, congresos, estadios deportivos, prisiones, Fuerzas Armadas… todos estos colectivos que precisan trasladar comidas de un centro de producción al servicio, con garantías térmicas e higiénicas.
¡Aquí somos sobresalientes, sin pecar de falsa modestia, somos un referente en Europa!
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