Las casas de colonias se preparan para el verano reforzando su propuesta alimentaria y educativa
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Las casas de colonias se preparan para el verano reforzando su propuesta alimentaria y educativa

Miércoles, 29 de abril 2026

Las casas de colonias afrontan el verano con propuestas alimentarias que integran nutrición, educación y sostenibilidad. La alimentación se consolida así como parte del proyecto educativo, promoviendo hábitos conscientes, equilibrio nutricional y consumo responsable en un entorno que favorece la autonomía y el aprendizaje. Nos lo explica Jaume Ramos (Eix Estels), en el siguiente artículo.

En el ámbito de la restauración colectiva, pocos entornos concentran tantos retos y oportunidades como las casas de colonias y campamentos durante la campaña de verano. Con estancias que oscilan entre los 7 y los 15 días y con un público infantil y juvenil en pleno proceso de desarrollo, la alimentación deja de ser únicamente un servicio para convertirse en un eje estratégico dentro del proyecto educativo.

Grupos especializados como Eix Estels –con una amplia trayectoria en la gestión de casas de colonias y hoteles familiares en Catalunya– llevan años trabajando esta evolución desde una mirada integral.

Tal y como explica Sandra Santiago, responsable de Operaciones y Calidad Alimentaria del grupo, “la alimentación en colonias ha dejado de ser un elemento operativo para convertirse en una herramienta educativa más. Hoy tiene el mismo valor que cualquier actividad del programa”.

De la nutrición a la alimentación consciente

Actualmente, hablar de alimentación en campamentos de verano implica ir mucho más allá de garantizar una correcta atención a alergias, intolerancias o necesidades específicas –como la celiaquía o los regímenes por motivos de salud, religión o preferencias personales–. Este aspecto, ya plenamente integrado en la operativa, ha evolucionado hacia un modelo más amplio que incorpora valores pedagógicos, sostenibles y, cada vez más, de alimentación consciente.

Este concepto representa una evolución natural del modelo alimentario en el entorno educativo. No se trata solo de ofrecer menús equilibrados y adaptados, sino de generar conocimiento, conciencia y vínculo con la alimentación.

En este sentido, las casas de colonias trabajan sobre tres grandes capas:

  • Salud y seguridad alimentaria: menús equilibrados, control exhaustivo de alérgenos y adaptación a dietas específicas.
  • Educación alimentaria: conocimiento del origen de los productos, composición de los platos y fomento de hábitos saludables.
  • Conciencia y sostenibilidad: sensibilización sobre el desperdicio alimentario, el consumo responsable de agua y recursos, y la apuesta por productos de proximidad y temporada.

Todo ello con un objetivo claro: que el niño o joven no solo coma bien, sino que entienda qué come, por qué lo come y cómo impacta en su entorno y en su propio bienestar.

El momento de la comida como espacio educativo

En el contexto de unas colonias, la comida deja de ser una pausa logística para integrarse plenamente en la dinámica global de la experiencia. Es un momento de socialización, de aprendizaje y de construcción de hábitos. Al igual que una actividad de aventura o un taller creativo, el espacio del comedor se convierte en un entorno pedagógico donde se trabajan aspectos como la autonomía, la convivencia, el respeto por los demás y por los alimentos.

En palabras de Sandra Santiago, “diseñamos los menús pensando en el ritmo del día: qué actividad viene después, qué necesitan a nivel energético, cómo facilitar la digestión… Todo está conectado”.

Renovar y consolidar los menús: una prioridad estratégica

La preparación de la campaña de verano implica una revisión profunda de la propuesta gastronómica. No es casual: se trata del periodo con mayor intensidad de servicio, tanto en volumen como en continuidad. Tres factores explican esta necesidad:

  1. Duración de las estancias: con entre siete y 15 días consecutivos, el menú debe ser variado, equilibrado y atractivo para evitar la monotonía.
  2. Alta exigencia física y emocional: las actividades intensas requieren un aporte nutricional adecuado que garantice energía y recuperación.
  3. Integración educativa: la alimentación forma parte activa del proyecto pedagógico, no es un elemento aislado.

Además, cada vez cobra más peso la incorporación de producto de proximidad y temporada, no solo por calidad sino por su valor pedagógico. “Cuando explicamos a los niños que el tomate viene de un productor cercano o que estamos en temporada de una fruta concreta, generamos conexión. Y eso cambia su relación con la comida”, añade Santiago.

Ejemplos de menús saludables y conscientes

De cara a la próxima campaña de verano, se están consolidando propuestas que combinan equilibrio nutricional, atractivo gastronómico y componente educativo. Algunos ejemplos:
  • Comida: ‘Lentejas estofadas con verduras de temporada y arroz integral’ con ‘Pollo al horno con hierbas mediterráneas’ y fruta fresca.
  • Cena: ‘Crema de calabacín ecológico’ con ‘Tortilla de patata con ensalada de tomate y aceite de oliva virgen extra’ y yogur natural.
  • Menú internacional educativo: jornadas temáticas con platos inspirados en otras culturas, acompañadas de dinámicas que explican su origen.
  • Opciones adaptadas: versiones sin gluten, vegetarianas o específicas, plenamente integradas en el menú general.

A ello se suman dinámicas como la autorregulación de raciones, la reducción del desperdicio o la participación activa de los niños en pequeñas decisiones alimentarias, reforzando su autonomía y conciencia.

Un modelo en evolución dentro de la restauración colectiva

El modelo alimentario en los campamentos de veranos se consolida así como un referente dentro de la restauración colectiva, por su capacidad de integrar nutrición, educación y sostenibilidad en un mismo espacio. En este contexto, la campaña de verano –con estancias intensivas y altamente vivenciales– se convierte en el escenario ideal para aplicar un modelo de alimentación que no solo nutre, sino que educa, conecta y deja huella.

Como concluye Santiago, “este verano volvemos a desplegar más de 55 turnos de colonias durante julio y agosto, con propuestas que van desde multiactividades e inglés hasta programas temáticos como hip hop, teatro, chocolate, astronomía o ciencia. En todos ellos, la alimentación forma parte esencial de la experiencia educativa y del bienestar de los participantes. Además, no trabajamos con un único menú estándar igual para todos. Nos sentimos especialmente orgullosos de haber desarrollado propuestas alimentarias que se adaptan al momento del verano –teniendo en cuenta factores como el calor o el cansancio acumulado– y también al tipo de colonia, ajustando los menús según el nivel de exigencia física o la intensidad de la actividad”.


Jaume Ramos
Jaume Ramos es director Comercial y de Marketing, y miembro del Comité Estratégico de Eix Estels, una organización pionera y referente en el ocio educativo en Catalunya; es también miembro de la junta y responsable del área de talento de Aneacamp, la asociación de empresas organizadoras de campamentos de España. @: jr.comercial@eixestels.com.

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