La nutrición corporativa impulsa la productividad y mejora la percepción de la marca empleadora
 

La nutrición corporativa impulsa la productividad y mejora la percepción de la marca empleadora

Miércoles, 17 de septiembre 2025

El 67% de los empleados españoles recurre a la alimentación emocional para gestionar el estrés laboral, según un estudio de Cigna Healthcare España. La falta de tiempo y la presión afectan la calidad de la dieta, especialmente entre mujeres y jóvenes. Los expertos recuerdan que apostar por la nutrición dentro de las políticas de bienestar corporativo no solo beneficia a los empleados, sino que se traduce en más rendimiento, menos absentismo y una mejor imagen de la empresa.

El entorno laboral influye de manera decisiva en los hábitos alimentarios y en el bienestar en el trabajo. El estrés, la presión, la falta de tiempo o una organización deficiente pueden condicionar no solo qué y cómo se come, sino también la energía, la motivación y el rendimiento en el trabajo. Con el objetivo de analizar esta relación, Cigna Healthcare España ha elaborado el estudio ‘Hábitos alimentarios en el entorno laboral’, donde se destaca que el 67% de los empleados en España reconoce recurrir a la alimentación emocional, es decir, comer para gestionar el estrés o la ansiedad durante la jornada. Además, un 52,4% señala que la falta de tiempo y de organización impacta directamente en la calidad de su dieta, y casi la mitad admite que cuando trabaja bajo presión tiende a comer con mayor rapidez, a elegir opciones poco saludables o incluso a saltarse comidas.

En la presentación del estudio se subrayó que la dieta de los empleados es un factor decisivo para su bienestar físico y emocional, así como una palanca estratégica que repercute en la eficiencia organizativa. Una alimentación equilibrada no solo favorece la salud, también refuerza la concentración, la capacidad de afrontar el estrés y el compromiso de los equipos. En este sentido, un 34,2% de los encuestados reconoce explícitamente que una dieta adecuada mejora su concentración y productividad, aunque la percepción general de los propios hábitos es ambivalente, ya que un 51,2% considera que sus hábitos alimentarios en el trabajo son buenos, mientras que un 42,6% admite que todavía tienen margen de mejora.

Tanto los factores personales como los profesionales pueden condicionar de manera decisiva los hábitos alimentarios en el entorno laboral. Por ejemplo, la edad, el tiempo disponible y las exigencias laborales marcan diferencias claras. De hecho, entre las mujeres y los jóvenes de 25 a 34 años, la falta de tiempo y el estrés son los principales obstáculos para mantener una alimentación equilibrada. Esta dificultad se refleja también en el conjunto de los encuestados, ya que un 25,3% admite que improvisa sus comidas a diario, lo que intensifica la irregularidad de la dieta.

Los resultados también sugieren que la jerarquía dentro de la organización puede condicionar de manera significativa la posibilidad de mantener unos hábitos alimentarios equilibrados. Entre los directivos de grandes y medianas empresas, un 61% admite que no consigue hacer pausas regulares para comer, y un 68,9% reconoce que, en muchas ocasiones, acaba saltándose comidas por la carga de trabajo o la acumulación de reuniones.

La Dra. Daniela Silva, especialista en Medicina Interna y E-Health Manager de Cigna Healthcare España, afirma que “la alimentación no es solo una cuestión de salud física, sino que también influye en el estado de ánimo, en la capacidad de concentración y en la productividad. Este estudio demuestra que las empresas tienen un papel fundamental en facilitar que sus equipos puedan tomar decisiones alimentarias saludables”. Además, añade que “no basta con ofrecer fruta o snacks saludables, es necesario crear una cultura corporativa que eduque, motive y acompañe a los empleados en la adopción de buenos hábitos, tanto en la oficina como en casa. Esto es invertir en el bienestar y el rendimiento a largo plazo.

La organización y el tiempo se consolidan como factores decisivos en la alimentación

Aunque casi la mitad de los encuestados (49,1%) organiza sus comidas con antelación y un 42,2% lleva comida preparada desde casa, el ritmo laboral hace difícil mantener la regularidad y un 53,4% reconoce que su alimentación empeora por esa razón. El problema se acentúa entre los jóvenes de 25 a 34 años, donde alcanza el 63,9%, y entre las mujeres, con un 55,6%. Esta falta de tiempo no solo repercute en la calidad de la dieta, sino también en la energía disponible para afrontar la jornada, lo que puede terminar generando un círculo de cansancio, estrés y, por ende, malas elecciones alimentarias.

Impacto del teletrabajo en los hábitos alimentarios

El teletrabajo aparece como un factor que puede mejorar los hábitos alimentarios, aunque también plantea ciertos riesgos. La mayoría de quienes lo practican lo valora de forma positiva y un 59,8% afirma que su dieta ha mejorado, mientras que un 61% ha incrementado el consumo de frutas y verduras. Asimismo, se observa que el impacto es especialmente alto entre los más jóvenes, con un 62,5% en el grupo de 25 a 34 años y un 64,6% en el de 35 a 44, mientras que en el caso de los mayores de 55 años el porcentaje desciende al 46,1%. La posibilidad de disponer de más tiempo para cocinar y el acceso a una cocina propia durante la jornada laboral explican en gran medida esta mejora. Además, un 35,7% de quienes teletrabajan asegura que planifica siempre sus comidas, aunque todavía un 25,3% admite que improvisa a diario.

Sin embargo, el trabajo en remoto también plantea riesgos. Un 46,5% de las personas que han participado reconoce que desde que teletrabaja pica más entre horas, un hábito que puede favorecer el aumento de peso y el consumo excesivo de calorías si no se acompaña de actividad física. El efecto es aún más acusado entre los menores de 35 años, donde el porcentaje alcanza el 62%. Además, el estudio apunta que el teletrabajo reduce la actividad física global al eliminar los desplazamientos, lo que puede incrementar el riesgo de sedentarismo.

La alimentación se perfila como un pilar estratégico para las organizaciones

Una de las conclusiones principales es que las empresas que integran la nutrición en sus políticas de bienestar no solo benefician a los empleados, sino que también generan un retorno directo en forma de mayor rendimiento, menor absentismo y una mejor percepción interna y externa de la marca empleadora. Entre las medidas más extendidas se encuentran la provisión de agua potable, implantada en un 62,7% de los casos, la promoción de pausas adecuadas para el almuerzo (59,7%), la flexibilidad horaria para comer (56,1%) y la disponibilidad de un comedor o espacio adecuado para las comidas (53,8%).

Sin embargo, las iniciativas relacionadas con opciones saludables siguen siendo poco frecuentes. Solo un 29,6% de los encuestados dispone de snacks como fruta fresca o frutos secos, un 28,4% indica que su empresa incentiva el consumo de alimentos frescos y naturales y apenas un 24,4% tiene acceso a menús saludables dentro del entorno laboral. Esto evidencia que la educación nutricional se presenta como una asignatura pendiente, ya que más de cuatro de cada cinco encuestados (82,7%) señala que sus compañías no organizan talleres o charlas sobre alimentación saludable. Un porcentaje similar afirma que no cuentan con asesoramiento profesional, y un 81,2% percibe la ausencia de programas de bienestar corporativo centrados en la alimentación.

Por lo tanto, en un contexto laboral donde el estrés y la falta de tiempo son habituales, impulsar una cultura que facilite elecciones alimentarias saludables deja de ser una opción y se convierte en una necesidad estratégica. Garantizar que los equipos dispongan de tiempo, recursos y conocimientos para comer de forma saludable es invertir en capital humano, en sostenibilidad organizativa y en el futuro de las empresas.

Una muestra representativa de la población activa

El estudio se ha elaborado a partir de una muestra de mil personas con edades comprendidas entre los 25 y los 65 años. La representación por género es equilibrada, con un 50,7% de hombres y un 49,3% de mujeres, y la distribución geográfica cubre todo el territorio nacional. En cuanto a la modalidad laboral, el 84,2% de los encuestados trabaja por cuenta ajena. El 66,6% desempeña su labor de forma presencial, el 9,1% en teletrabajo total y el 24,3% en formato híbrido.

– Descarga el estudio ‘Hábitos alimentarios en el entorno laboral’ de Cigna Healthcare España.


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