Lunes, 06 de mayo 2019
El pasado viernes 26 de abril el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que establece las normas básicas de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España. La nueva norma mejora la información clarificando las denominaciones de venta, así como el resto de información voluntaria que pueden utilizar los operadores para evitar fraudes, competencia desleal y ventas engañosas de este alimento.
El consumo per cápita de pan en España ha descendido en los últimos 20 años desde los 57 kilos de 1998 a un consumo medio anual por persona y año en 2018 de 31,77 kilos, siendo los adultos independientes y los jubilados los que tienen un consumo mayor (49,37 y 48,40 kilos respectivamente por persona y año). Las comunidades autónomas con mayor consumo de pan son Galicia, Andalucía y Castilla La Mancha.
Quizás por la importancia económica del sector, quizás por lo obsoleto de la anterior norma de calidad, quizás por facilitar una información alimentaria veraz al consumidor o quizás por todas estas causas, el pasado viernes 26 de abril, el Consejo de Ministros aprobó el nuevo Real Decreto, que sustituye a otro de 1984, que establece las normas básicas de calidad para la elaboración y comercialización del pan en España, sienta un precedente legal en las normas de calidad de los alimentos al introducir una fiscalidad positiva, y garantiza que los ciudadanos adquieran productos de calidad perfectamente caracterizados y etiquetados.
Esta norma pretende garantizar un alto nivel de calidad de los productos y mejorar la información que reciben los consumidores, clarificando las denominaciones de venta, así como el resto de información voluntaria que pueden utilizar los operadores, por lo que se ha incluido diversas novedades:
Descarga en pdf este artículo