Lunes, 30 de junio 2025
En 2002 se evidenció por primera vez la formación no intencionada de concentraciones relativamente elevadas de acrilamida en la transformación de algunos productos sometidos a altas temperaturas, y desde entonces se está trabajando para gestionar medidas que consigan reducir sus niveles. Aquí os dejamos información sobre la acrilamida, su normativa, y algunos consejos de cocinado de las patatas fritas, uno de los alimentos que más contribuye a la exposición a esta sustancia.
En 2002 se evidenció por primera vez la formación no intencionada de concentraciones relativamente elevadas de acrilamida en la transformación de patatas y productos a base de cereales sometidos a altas temperaturas, y desde entonces se está trabajando para gestionar medidas que consigan reducir sus niveles en los alimentos transformados.
En 2009 la Comisión del Codex Alimentarius publicó el Código de prácticas para la reducción de acrilamida en los alimentos (CAC/RCP 67-2009) que incluía prácticas recomendadas para la industria y otras partes implicadas, en la elaboración de productos de patata y de productos a base de cereales.
En 2015, fue la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) la que elaboró unas recomendaciones para el cocinado destinadas a la reducción de acrilamida, incluyendo alimentos del ámbito doméstico, entre ellos, las patatas fritas.
Por último, el 21 de noviembre de 2017, se publicó el Reglamento (UE) 2017/2158 de la Comisión, por el que se establecieron medidas de mitigación y niveles de referencia para reducir la presencia de acrilamida en los alimentos, incluyendo unos Códigos de Prácticas (CoP) vinculantes, proporcionados y que van encaminados a reducir los niveles de esta sustancia en los productos que se ponen a disposición de los consumidores directamente para su consumo, o incluso para que los cocinen en sus hogares, y donde también aparecen (anexo IV) unos valores de referencia que derogarán a los actuales. Este reglamento entró en vigor el 11 de abril de 2018.
¿Qué es la acrilamida?
La acrilamida es un compuesto orgánico de bajo peso molecular, muy hidrosoluble, que se forma al cocinar determinados alimentos ricos en almidón a temperaturas superiores a 120 ºC y con humedad baja (frituras, asados); siendo debido principalmente a la reacción de Maillard, que se produce entre ciertos aminoácidos (asparagina libre) y los azúcares reductores (glucosa, fructosa y otros) y que modifica las características organolépticas (sabor y color) de a los alimentos.
Está clasificada por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer (IARC) como probable carcinógeno en humanos (Grupo 2A) debido a que es biotransformada en el metabolito glicidamida con actividad genotóxica con especial afinidad por el sistema nervioso.
Aunque hasta la fecha los resultados sobre experimentación en humanos no son concluyentes en cuanto a su toxicidad, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha concluido que no se puede establecer una ingesta diaria tolerable (TDI) de acrilamida en alimentos, estimando el rango de la dosis en el que la acrilamida presenta más probabilidad de causar una pequeña pero apreciable incidencia de tumores (llamado efecto neoplásico) u otros efectos adversos potenciales (neurológicos, en el desarrollo pre y postnatal y en la reproducción masculina). El límite mínimo de este rango (límite mínimo de confianza para la dosis de referencia, BMDL10) es de 0,17 mg/kg peso corporal/día, y para otros efectos, los cambios neurológicos más relevantes que se observaron fueron aquellos con un BMDL10 de 0,43 mg/kg peso corporal/día.
Los alimentos que más contribuyen a la exposición a la acrilamida en adultos son los productos derivados de las patatas fritas (incluyendo las patatas fritas y las patatas asadas) que representan hasta el 49% de la exposición media, el café un 34% y el pan blando un 23%, seguidos por las galletas, las galletas saladas y el pan crujiente.
Las patatas fritas, características recomendadas y cocinado
Las patatas fritas son uno de los alimentos que más aporta a la exposición a acrilamida en la población general y esa concentración depende de las características de la patata y de las condiciones de cocinado de las mismas en el ámbito doméstico (informe del Comité Científico Aecosan sobre los criterios de seguridad que limiten la exposición a acrilamida producida por la fritura de patatas). El Real Decreto 31/2009 que aprueba la norma de calidad comercial para patatas de consumo, permite facultativamente indicar la utilización culinaria, por lo que podemos encontrar la mención ‘especial freír’. La Aecosan deberá valorar y llegar a establecer como medida de gestión del riesgo, las condiciones en que esa mención se pueda utilizar en el etiquetado de forma adecuada, de manera que se evite una mayor exposición a la acrilamida.
Por lo que respecta a las características de las patatas se recomienda que:
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