Lunes, 27 de octubre 2025
El uso de insectos comestibles, como fuente proteica sostenible, plantea un desafío en restauración colectiva debido a la posible reactividad cruzada con mariscos, causada por proteínas que tienen en común. Xabier Munioitz, autor de este artículo y colaborador especialista en alergias, explica que todavía no estamos ante una urgencia pero que, a nivel preventivo, conviene ir integrando estas consideraciones en las operativas diarias.
Cada vez más productos alimentarios están incorporando insectos comestibles como fuente proteica sostenible y alternativa. Harina de grillo, larvas de escarabajo o saltamontes secos comienzan a aparecer en snacks, masas, preparados proteínicos o incluso rebozados.
Aunque esta tendencia puede parecer ajena al día a día de una cocina central o comedor colectivo, la realidad es que está más cerca de lo que parece, y trae consigo un aspecto que merece atención: el posible cruce alérgico entre insectos comestibles y marisco.
No se trata de generar alarma, sino de informar con rigor sobre un fenómeno avalado por estudios científicos y reconocido por la legislación europea.
¿Dónde está el nexo entre insectos y marisco?
El vínculo está en las proteínas. Concretamente, en la tropomiosina, una proteína estructural presente tanto en mariscos (gambas, langostinos, cangrejos...) como en muchos insectos.
Quienes ya están sensibilizados al marisco —es decir, alérgicos— pueden reaccionar también al consumir insectos, aunque estos estén transformados (en forma de polvo, harina o ingrediente funcional). Esta reacción se denomina ‘reactividad cruzada’, y ha sido documentada en estudios clínicos y evaluaciones alimentarias.
Otras proteínas como la arginina quinasa o la α-amilasa también participan en este fenómeno.
¿Y si no uso insectos en mi cocina?
Aun sin usarlos directamente, puede que entren en tu cocina a través de:
- Productos proteicos: barritas, snacks, rebozados, suplementos...
- Alimentos etiquetados como sostenibles o ‘del futuro’.
- Ingredientes industriales innovadores: harinas, aditivos, mezclas…
- Proveedores internacionales que incorporan insectos en sus nuevas líneas sin destacarlo visualmente.
Por eso, tener criterios claros de revisión de fichas técnicas y trazabilidad es una herramienta clave para evitar sorpresas.
¿Qué dice la normativa?
La Unión Europea regula los insectos comestibles como
‘novel food’ desde el
Reglamento (UE) 2015/2283. Su comercialización exige una autorización previa y evaluación de seguridad.
Además, la legislación exige que
se advierta expresamente en el etiquetado si el producto contiene insectos y que
se mencione la posibilidad de reacciones cruzadas con crustáceos o marisco.
No es un capricho: ya existen estudios donde se han observado reacciones leves y moderadas en personas con alergia al marisco tras consumir productos que contenían insectos, especialmente en forma de harinas.
¿Qué puede hacer una empresa de restauración colectiva?
Esto no es una urgencia, ni un problema masivo. Pero sí es una
realidad emergente que conviene integrar de forma progresiva y responsable en la operativa diaria:
- Revisar fichas técnicas de nuevos productos, especialmente aquellos con claims como ‘rico en proteína’ o ‘alternativa sostenible’.
- Consultar a proveedores si sus productos contienen insectos o proteínas asociadas a reactividad cruzada.
- Incluir la posible reactividad insecto-marisco en la formación interna sobre alérgenos.
- Etiquetar con claridad en caso de usar productos con insectos, siguiendo las recomendaciones de la EFSA y del Reglamento de Información al Consumidor.
- Preparar al personal para actuar ante una reacción, como ya se hace con otros alérgenos.
Una oportunidad para liderar desde la prevención
Integrar este enfoque no solo protege a los comensales alérgicos, sino que
refuerza la cultura preventiva de la organización, mejora la comunicación con familias y usuarios, y prepara a las operadoras para licitaciones más exigentes o cambios normativos futuros.
Es necesario apostar por una restauración colectiva segura, moderna y adaptada a los nuevos desafíos alimentarios; por eso nuestro enfoque es siempre
informar, formar y anticiparse, sin dramatismos, pero con el realismo que la salud merece.
Xabier Munioitz es fundador y CEO de la consultora
Laztan, especialistas en alergias, seguridad alimentaria y celiaquía; cofundador y presidente de la asociación
ATX Elkartea, y promotor del sello
Allergy Protection. Consultor y formador especialista en multialergia y miembro de la comisión de Comedores Escolares del Gobierno Vasco. @:
x.munioitz@laztan.com. (
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