Martes, 02 de junio 2026
El mantenimiento preventivo y la supervisión técnica especializada en los sistemas de lavado, son garantía de seguridad alimentaria y eficiencia operativa. Tal como comentan los especialistas de IHS Tecnológicos en este artículo, el objetivo que debe tener el sector de la restauración colectiva, es mantener estándares de higiene de grado hospitalario en volúmenes masivos.
En las cocinas de restauración colectiva, donde la producción se mide en cientos de servicios diarios, el lavavajillas industrial es un eslabón crítico de la cadena APPCC. IHS Tecnológicos, como distribuidor y servicio técnico de referencia, advierte que las paradas no programadas en estos equipos representan uno de los mayores riesgos para la continuidad operativa y la salud de los usuarios.
La fragilidad del sistema bajo presión extrema
La operatividad en centros hospitalarios, residencias, colegios o cualquier otro comedor de colectividades se rige por una intensidad de trabajo que rara vez permite margen de error. En este contexto, el personal de lavado se ve sometido a una presión que, involuntariamente, favorece la aparición de incidencias.
“Entendemos la realidad de las cocinas colectivas”, señalan desde la dirección técnica de IHS Tecnológicos. “Un filtro que no se asienta bien o una cesta sobrecargada durante un servicio, o un incorrecto desvarase, no son síntomas de una mala gestión, sino de un ritmo de trabajo vertiginoso. Nuestra misión es dotar a estos equipos de la robustez técnica necesaria para que, incluso bajo esas condiciones, el equipo no falle”.
La importancia de las conexiones de los químicos
Uno de los puntos críticos que IHS Tecnológicos ha identificado en muchas ocasiones, es la incorrecta instalación de dosificadores automáticos. En ocasiones, las conexiones no están bien hechas, a veces, se perforan las máquinas o se realizan empalmes que no cumplen con los estándares del fabricante.
Estas conexiones deficientes son, con frecuencia, el detonante de averías graves. Un sellado incorrecto puede derivar en fugas internas que dañan los componentes eléctricos, mientras que una dosificación inestable compromete los niveles de desinfección exigidos por la normativa vigente. En la restauración colectiva, donde el menaje debe asegurar una higienización a 85°C, cualquier desajuste químico invalida el punto de control crítico del sistema de lavado.
Seguridad alimentaria y prevención de riesgos laborales (PRL)
La restauración colectiva no puede permitirse el lavado manual cuando un lavavajillas se para. El fregado a mano en volúmenes masivos no solo es ineficiente y financieramente insostenible —debido al sobrecoste en personal de refuerzo—, sino que supone un riesgo evidente de seguridad alimentaria. El lavado manual rara vez garantiza la temperatura de aclarado necesaria para eliminar patógenos de forma estandarizada.
Asimismo, IHS Tecnológicos hace hincapié en la seguridad del personal (PRL). Una avería en el lavavajillas que obligue a realizar el lavado de forma manual satura la zona de trabajo, genera superficies resbaladizas y aumenta exponencialmente el riesgo de cortes o accidentes ergonómicos. Un equipo en perfecto estado, mantenido mediante revisiones preventivas, es una herramienta de prevención de riesgos laborales disponible en la cocina.
La apuesta de IHS Tecnológicos: Hacia un modelo de mantenimiento preventivo
La estrategia que propone IHS Tecnológicos para el sector es clara, potenciar el modelo preventivo para que el reactivo, es decir, reparar cuando se rompe, se convierta en residual. Así, la vía más rentable es adoptar un modelo predictivo y preventivo que incluye:
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