Lunes, 17 de noviembre 2025
El Hospital Virgen del Rocío lidera un proyecto pionero para reducir en un 20% el desperdicio alimentario y humanizar la alimentación hospitalaria. La iniciativa incluye auditorías, recalibración de dietas y menús sostenibles, además de encuestas a pacientes para evaluar su satisfacción. Con campañas de sensibilización y formación al personal, el proyecto pretende ser un modelo replicable en otros hospitales andaluces, y promover sostenibilidad y mejora asistencial.
El Hospital Universitario Virgen del Rocío ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de humanización y sostenibilidad que busca reducir en un 20% el desperdicio alimentario generado en su servicio de alimentación hospitalaria. La iniciativa, impulsada desde la Unidad de Alimentación (Servicios Generales HUVR), se enmarca en la estrategia global del centro para crear entornos más humanos, conscientes y sostenibles.
El proyecto, que cuenta con un equipo multidisciplinar de profesionales de dietistas-nutricionista, cocina, bromatología, proveedor unico (Serunion) y gestión, combina innovación, compromiso ambiental y mejora asistencial.
Su objetivo no es solo optimizar los recursos, sino también mejorar la calidad de las dietas hospitalarias y favorecer la recuperación de los pacientes. “Alimentar bien forma parte del tratamiento hospitalario. Educar en una alimentación saludable es una obligación de cualquier hospital público comprometido con la salud, la sostenibilidad y el servicio a la comunidad”, subrayan desde la dirección del proyecto.
Un modelo basado en la evidencia y la participación
Durante la primera fase se ha realizado una auditoría interna que midió los desperdicios en cada etapa del proceso: preparación, distribución y consumo. También se han analizado las causas principales y se ha comparado el valor calórico de los menús con otros hospitales andaluces.
La iniciativa incluye encuestas a pacientes para evaluar su grado de satisfacción y adecuación de las dietas, además de un plan de acción con indicadores de seguimiento (KPIs) que permitirán medir el impacto real de las medidas implementadas.
Mejoras tangibles y beneficios directos
Entre las primeras medidas destaca la recalibración de las dietas basales, la mejora de los menús de invierno y la incorporación de ingredientes frescos, variados y de origen sostenible. Estos cambios, además de reducir el desperdicio, contribuyen al bienestar emocional y físico de los pacientes: una comida más sabrosa y adecuada puede devolver el apetito, mejorar el ánimo y hacer que la estancia hospitalaria sea más acogedora.
Comunicación, sensibilización y cultura sostenible
El proyecto ha desarrollado una estrategia de comunicación interna y externa para implicar a toda la comunidad hospitalaria:
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