Las croquetas congeladas crecen un 3,6% en tres años, con más de 13 millones de toneladas en 2024

Las croquetas congeladas crecen un 3,6% en tres años, con más de 13 millones de toneladas en 2024

Miércoles, 14 de enero 2026

El consumo de croquetas congeladas en España creció un 3,6% en los últimos tres años, alcanzando 13.210 toneladas en 2024. En el Día Internacional de la Croqueta (16 de enero), la destacamos por su versatilidad, que permite reducir el desperdicio alimentario y ofrecer opciones variadas, desde recetas tradicionales hasta gourmet o adaptadas a dietas especiales. Su popularidad refleja la combinación de tradición, sabor y modernización en los hábitos de consumo.

La croqueta es una receta icónica de nuestra gastronomía que despierta devoción: según la Asociación Española de Platos Preparados (Asefapre), en los últimos tres años el consumo de la variante congelada en los hogares españoles ha aumentado un 3,6%. Solo en 2024 su volumen de ventas llegó a las 13.210.127 toneladas, una cifra que confirma que este clásico sigue conquistando paladares. Se trata de un alimento que va más allá de modas y generaciones, y está presente tanto en celebraciones caseras como en el menú de los bares y restaurantes más selectos.

“La croqueta representa, como pocos productos, la unión entre tradición, aprovechamiento y sabor. Su consumo se incrementa año tras año no solamente porque es una elaboración que gusta a toda la familia, sino también porque la industria ha sabido adaptarla a los nuevos hábitos de consumo, modernizándola, pero sin perder esa esencia casera que tanto valoramos”, señala Álvaro Aguilar, secretario general de Asefapre.

Curiosamente, aunque hoy la consideramos parte del ADN de la cocina española, este plato tiene raíces francesas. Su nombre procede de ‘croquer’, que significa ‘crujir’, y las primeras referencias documentadas aparecen en el siglo XVIII, ligadas a la alta cocina francesa, como fórmula para reaprovechar sobras de carne y pescado.

Desde un punto de vista nutricional, las croquetas son un alimento muy completo y saciante, ya que ofrecen una combinación equilibrada de hidratos de carbono, proteínas, calcio, zinc, vitaminas y minerales. Es por ello que son un clásico de la restauración colectiva, donde contribuyen a reducir el desperdicio alimentario y transformarlo en distintos tipos de croquetas partiendo de una bechamel.

Por otra lado, las croquetas congeladas se han convertido en una alternativa que se adecúa a las necesidades de las cocinas profesionales al proporcionar versatilidad, variedad y seguridad alimentaria. La oferta disponible abarca desde las recetas más clásicas como jamón o pollo, hasta propuestas más gourmet que incorporan arroz negro con alioli, chipirones en su tinta, calabaza con parmesano o cochinillo con manzana. A ello se suman las especialidades de pescado (bacalao, merluza o gambas), elaboraciones con leche fresca y aquellas adaptadas a distintos perfiles de consumidor, bien sean veganas como sin gluten o sin lactosa, permitiendo así que cualquiera pueda disfrutar de este manjar crujiente y delicioso.


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