Dieta mediterránea en las escuelas como contrapunto al declive de los hábitos saludables
  • Un momento de la presentación en el Instituto Cervantes de Madrid.
    Un momento de la presentación en el Instituto Cervantes de Madrid.

Dieta mediterránea en las escuelas como contrapunto al declive de los hábitos saludables

10-11-2021

Ante el avance de hábitos alimentarios no saludables y el aumento del sedentarismo, la Fundación Dieta Mediterránea y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación han presentado una batería de conclusiones derivadas del foro ‘Cómo impulsar la dieta mediterránea en las escuelas’. Se trata de recomendaciones centradas en cuatro áreas de actuación: educativa (centros escolares), económica (gestores y empresas operadoras), política (administración) y sociocultural (familias y sociedad civil).

Ayer miércoles, 9 de noviembre, se presentaron en Madrid las principales conclusiones derivadas del foro ‘Cómo impulsar la dieta mediterránea en las escuelas’, organizado por Fundación Dieta Mediterránea y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; estas conclusiones surgen de la reflexión, desde la experiencia y conocimiento en la materia, de profesionales representantes de los diferentes ámbitos implicados y se han estructurado teniendo en cuenta cuatro áreas diferentes de actuación: educativa, económica, política y sociocultural.

La convocatoria de este foro responde al actual declive de los hábitos saludables en la población española, siendo importante promocionar la Dieta Mediterránea en todas las etapas de la vida, pero especialmente en niños y adolescentes ya que son el futuro de nuestra sociedad.

Durante el estudio y realización de la pirámide de la dieta mediterránea infantil y juvenil, profesionales en hábitos de los niños y los jóvenes, expusieron la necesidad de centrar el tema de la alimentación no sólo en el ámbito familiar sino también en el escolar. Actualmente, más del 70% de los niños de primaria comen a mediodía en el comedor escolar, por lo que éste desempeña una función educativa muy importante.

Área educativa: formación en hábitos saludables

    – La principal conclusión en este aspecto es la relacionada con la motivación y la educación desde el plano de la emoción. Los niños y adolescentes pasan un tercio del día en el ámbito escolar y si se les educa desde la emoción, la adquisición de hábitos saludables se realizará de forma automática. La educación emocional y motivacional es un trabajo de las escuelas, pero también de las familias y de la sociedad, en su conjunto.

    – La formación en hábitos saludables, en especial, en dieta mediterránea y su estilo de vida debería incluirse en el currículum docente de todos los niños y jóvenes. Por lo que, los libros de texto (editoriales) deberían incluir los aspectos básicos del concepto de vida mediterránea, que además de promover una alimentación saludable y sostenible, contempla valores culturales, patrimoniales y sociales.

    Valor pedagógico del comedor. Los hábitos saludables se deberían educar desde la experiencia con talleres de alimentación, nutrición y cocina, basándose en la Dieta Mediterránea y haciendo del comedor un aula.

    – En los centros educativos los focos de dicha formación deben ser los educadores, tutores y sobre todo los monitores de comedor, donde todos a su vez, reciban formación de expertos en nutrición.

    – Debería formarse a los educadores, alumnos y familias en otros aspectos también relevantes como el reciclaje de los alimentos, el desperdicio alimentario y la sostenibilidad.

    – Los centros educativos deberían asegurarse y controlar que sus alumnos siguen una correcta alimentación dentro y fuera de la escuela.

    – La educación es esencial para evitar que los niños y jóvenes tengan malos hábitos, por lo que cuánta mayor información tengan sobre éstos, sabrán decir no al tabaco, a alimentos poco nutritivos, al alcohol y a las drogas.

    – La educación física y el deporte permiten aportar otros valores adicionales a la propia actividad física, como el compañerismo, la constancia y el esfuerzo.

Área económica: asegurar una alimentación de calidad

    – Los centros educativos deben tener como objetivo principal garantizar una alimentación de calidad (nutricional y organoléptica), accesible a toda la población infantil y juvenil y enmarcarla en los valores de la dieta mediterránea.

    – La contratación de empresas de restauración colectiva por parte de los centros educativos va más allá del control de los costes económicos de los menús escolares. El coste del ‘comedor escolar’ debería repercutir directamente y únicamente en la calidad de la comida y no estar destinado a cubrir otras necesidades de los centros (monitorajes u otros aspectos).

    – Las empresas de restauración colectiva deben implicarse en la formación de su personal en hábitos saludables.

    – Los centros autogestionados o empresas operadoras que no lo tengan, deben incluir el perfil profesional del dietista-nutricionista para mejorar la alimentación de niños y adolescentes.

    – Los costes de campañas de promoción de hábitos saludables podrían mejorar su eficiencia si repercuten directamente en una mejor alimentación escolar.
    – Posibilidad de implicación de voluntariado en el fomento de hábitos saludables en escuelas y colegios.

Área política: inversiones más ambiciosas, inteligentes y eficaces

    – Los programas de fomento de hábitos saludables deberían ser más transversales con implicación de todos los actores, incluidos las administraciones, las escuelas, los colegios y las empresas. Debe entenderse la dieta mediterránea y su estilo de vida como parte importante de las políticas públicas que desarrollan las administraciones.

    – Como la competencia de la educación está delegada a cada comunidad autónoma, actualmente, cada una elabora sus normas de aplicación y aprueba guías de recomendación para los menús escolares. Es preciso una mayor sincronización entre las guías, bajo el auspicio del gobierno central (Aesan).

    – Se solicitan inversiones más ambiciosas, inteligentes y eficaces por parte de las administraciones.

    – Se deben valorar y controlar los factores/estímulos obesogénicos del entorno al que están sometidos los niños para poder obtener un cambio en su alimentación. Debería realizarse un mayor control del entorno escolar, promocionar la actividad física, y asegurar que el camino al colegio sea seguro y saludable y que los espacios de las escuelas e institutos sean saludables (comedores, máquinas expendedoras…).

    – Las administraciones deberían velar para que los menús escolares cumplan con los requerimientos nutricionales de las distintas edades.

    – Apoyo por parte de las administraciones a través de ayudas directas para las familias con pocos recursos socioeconómicos.

Área sociocultural: las familias, pieza fundamental

    – En el plan educativo para la población infantil y juvenil debería incluirse un programa de educación que haga hincapié en el ámbito familiar, no sólo en la alimentación sino en otros aspectos como la sostenibilidad o el desperdicio alimentario.

    – Las familias son una pieza fundamental en la educación de hábitos saludables, donde los hijos e hijas reciben la información a partir de su ejemplo, es decir, ellos son la fuente de transmisión. Se debe ofrecer un acompañamiento a las familias, evitando que la información que llega a los niños, niñas y adolescentes sea contradictoria.
    – La influencia de las redes sociales en jóvenes y adolescentes tiene un peso mucho mayor que en otras edades. Es muy importante controlar los mensajes que se emiten a esta franja de edad. Las redes deberían usarse en positivo, incluyendo a referentes, por ejemplo, deportistas de élite o influencers.

    – Debería formalizarse un compromiso social entre las plataformas de consumo y comunicación que utilizan los adolescentes y jóvenes para velar por el buen uso de la información de los hábitos saludables.

    – Las campañas sobre alimentación saludable que se implementan deben utilizar un lenguaje coloquial que puedan entender los niños y adolescentes, no sólo deben contar con su opinión, sino utilizar contenidos informativos o publicitarios que puedan motivarlos y emocionarlos para seguir un estilo de vida adecuado.


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