Miércoles, 28 de mayo 2025
Hoy en día a nadie se le escapa el papel clave que juega la alimentación en el desarrollo integral de los niños y jóvenes. En este sentido, las colonias y campamentos de verano no solo ofrecen diversión y convivencia, sino que también son escenarios privilegiados para fomentar hábitos alimentarios saludables, conscientes y sostenibles. Jaume Ramos (Eix Estels) nos comenta en este artículo cómo estos espacios transforman la alimentación en un pilar educativo clave.
Vivimos en una época en la que la alimentación ha dejado de ser solo una necesidad biológica para convertirse en una cuestión social, cultural y educativa de primer orden. Ya no hablamos solo de qué comemos, sino de cómo comemos, por qué comemos así, con quién compartimos las comidas y qué consecuencias tienen nuestros hábitos alimentarios en la salud física, emocional y ambiental.
Cada vez hay más consenso entre educadores, familias y profesionales de la salud sobre el papel clave de la alimentación en el desarrollo integral de los niños y jóvenes. No es solo una cuestión de calorías o nutrientes: es una cuestión de hábitos, de valores, de convivencia y de identidad personal y colectiva.
Ante esto, el ámbito educativo ha ido incorporando progresivamente la dimensión alimentaria como una herramienta pedagógica. Desde los comedores escolares hasta los proyectos de huerto urbano, las actividades sobre sostenibilidad o las campañas para evitar el desperdicio, la alimentación consciente ha ganado espacio y legitimidad como parte del currículo educativo, aunque a menudo de forma transversal.
Pero este enfoque no solo se está dando en las escuelas. También se han sumado, y de manera muy activa, los agentes de ocio educativo, especialmente las entidades y empresas que organizan colonias, estancias escolares y actividades de fin de semana o vacaciones. Porque si el aprendizaje nunca se detiene, tampoco se detiene a la hora de comer.
El papel transformador del ocio en la educación alimentaria
Las colonias y las salidas educativas son, probablemente, uno de los espacios más potentes para consolidar hábitos alimentarios positivos. ¿Por qué?
- Porque se establecen rutinas estables en un entorno seguro pero diferente al cotidiano.
- Porque se comparten las comidas con iguales y referentes adultos en un contexto de convivencia plena.
- Porque se vive el momento de la comida como una experiencia social, emocional y comunitaria.
- Y porque muchos niños se atreven a probar, a descubrir y a cambiar cuando se encuentran en un entorno de experimentación y confianza.
En este sentido, las casas de colonias tienen una gran responsabilidad pero también una gran oportunidad: ofrecer una alimentación que nutra, eduque y conecte con los valores de una sociedad más justa, saludable y sostenible.
Afortunadamente, muchas de ellas han dado en los últimos años un paso de gigante: dejando atrás modelos obsoletos y apostando por la inclusión alimentaria, la calidad del producto, la seguridad y la pedagogía de la alimentación. Una evolución discreta pero transformadora, a menudo invisible para las familias, pero esencial para los niños.
La alimentación como parte del proyecto educativo
Un ejemplo inspirador de este cambio de paradigma se encuentra en muchas casas de colonias y centros de ocio educativo que han apostado por integrar la alimentación saludable, segura, inclusiva y pedagógica en su día a día. Con años de experiencia y miles de niños y jóvenes que participan en sus actividades, estos espacios han dado un paso firme para garantizar que la alimentación también sea parte de la educación.
En sus cocinas:
- Se eliminan los fritos y los alimentos ultraprocesados, sustituyéndolos por platos al horno o al vapor, con presentaciones igualmente atractivas.
- Se priorizan los productos de proximidad, ecológicos y de temporada, seleccionando proveedores con criterios de calidad y sostenibilidad.
- Se atienden con cuidado y de manera personalizada las alergias, intolerancias y opciones alimentarias diversas (vegetarianas, veganas, culturales o religiosas).
- Todo el personal recibe formación específica y existen protocolos de seguimiento y acompañamiento.
- Las instalaciones cuentan con acreditaciones que las reconocen como espacios seguros para niños celíacos, garantizando la tranquilidad de las familias.
Jaume Ramos es director Comercial y de Marketing, y miembro del Comité Estratégico de
Eix Estels, una organización pionera y referente en el ocio educativo en Catalunya; es también miembro de la junta y responsable del área de talento de
Aneacamp, la asociación de empresas organizadoras de campamentos de España. @:
jr.comercial@eixestels.com.
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