Martes, 21 de julio 2026
Àngels Roca, presidenta de Acellec, alerta del impacto que las tensiones del sistema educativo están teniendo sobre las pymes del ocio educativo en Catalunya. La entidad denuncia la caída de al menos un 70% en las reservas de colonias para el curso 2026-2027 y la incertidumbre que generan las huelgas en servicios como los comedores escolares. Reclama revisar el marco de contratación, establecer mecanismos de compensación y dotar al sector de mayor estabilidad y seguridad jurídica.
En Catalunya, la pequeña y mediana empresa es mucho más que un motor económico. Es una forma de entender el país: arraigada al territorio, comprometida con las personas y generadora de valor social. Esta realidad es especialmente visible en el ocio educativo. Desde Acellec (Associació Catalana d'Empreses del Lleure, l'Educació i la Cultura) representamos a micro, pequeñas y medianas empresas que gestionan comedores escolares, colonias, actividades extraescolares, campamentos y proyectos culturales de proximidad. Cada día contribuimos a generar oportunidades educativas y culturales para miles de niños, jóvenes y familias, favoreciendo la inclusión, la cohesión social y la igualdad de oportunidades.
Sin embargo, en los últimos meses las legítimas reivindicaciones del profesorado ante el Departament d'Educació han puesto de manifiesto la fragilidad del modelo. No solo han provocado cancelaciones y aplazamientos de colonias y salidas escolares; también han generado una pérdida de confianza que ya tiene consecuencias mucho más profundas: las reservas de colonias para el curso 2026-2027 han caído, como mínimo, un 70%. La misma situación viven las empresas que organizan salidas o actividades de un día con contenido cultural, histórico, artístico o científico vinculado al currículo escolar. Son datos que deberían hacer saltar todas las alarmas, porque ponen en riesgo no solo a muchas pequeñas y medianas empresas, sino también a una herramienta educativa esencial.
Los comedores escolares también han tenido que gestionar una gran incertidumbre sobre la asistencia diaria del alumnado durante las jornadas de huelga de este curso y siguen soportando el retraso histórico en el pago de las becas comedor. Cuando hay huelga, las cocinas funcionan sin saber cuántos niños acabarán comiendo. Los alimentos ya se han comprado, los profesionales están en sus puestos y los costes existen igualmente, pero no hay ningún mecanismo que proteja a quienes prestan el servicio.
Hay que decirlo con claridad: el profesorado merece ser escuchado. Nadie discute el cansancio de los equipos educativos ni las dificultades que afrontan los centros. Pero tampoco es aceptable que parte de las consecuencias de este conflicto recaigan, una vez más, sobre empresas que continúan garantizando el servicio y asumiendo costes y riesgos que no les corresponden.
Si las colonias, las salidas escolares y los comedores forman parte de una educación de calidad, hay que dejar de considerarlos un servicio accesorio. Necesitan estabilidad, reconocimiento institucional y seguridad jurídica.
Somos conscientes de que el Govern ha comenzado a abordar algunos de estos retos y valoramos positivamente que se hayan abierto espacios de diálogo y trabajo con los agentes del sector. Es un paso necesario. Ahora bien, la dimensión del problema exige avanzar con determinación para que ese trabajo se traduzca en medidas efectivas que aporten estabilidad al sistema.
Desde Acellec proponemos integrar definitivamente las colonias y las salidas escolares en el proyecto educativo en Catalunya, establecer mecanismos de compensación cuando las actividades no puedan desarrollarse por causas ajenas a quienes prestan el servicio, definir criterios claros para el funcionamiento de los comedores en situaciones excepcionales e incorporarlos a las licitaciones públicas y a la futura regulación de los comedores escolares.
No reclamamos privilegios; reclamamos corresponsabilidad, seguridad jurídica y un marco estable que permita a las empresas seguir desarrollando una labor esencial.
El ocio educativo ha demostrado reiteradamente su compromiso con la educación en Catalunya, pero no puede seguir siendo el colchón que absorbe todas las tensiones del sistema. Ahora es necesario que el trabajo iniciado se concrete en decisiones que garanticen un marco estable, sostenible y compartido para todos los actores del sistema educativo.
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