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La OMS insta a los países a que regulen las dietas consideradas poco saludables
  • Reunión de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra (Suiza). ©OMS.
    Reunión de la Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra (Suiza). ©OMS.
 

La OMS insta a los países a que regulen las dietas consideradas poco saludables

21-05-2014

Igual que se hizo con el consumo del tabaco, la Asamblea Mundial de la Salud reunida el pasado mes de mayo en Ginebra (Suiza), recomendó a los gobiernos elaborar un acuerdo marco mundial para luchar contra los problemas de salud relacionados con la dieta.

En el marco de la Asamblea Mundial de la Salud que se celebró durante el pasado mes de mayo en Ginebra, Consumers International (una federación internacional de consumidores que trabaja en 120 países) y la World Obesity Federation, WO pidieron a la comunidad internacional elaborar una convención mundial para luchar contra los problemas de salud relacionados con la dieta; un acuerdo similar al marco legal creado para el control del tabaco, ya que las dietas poco saludables han rebasado ya al tabaco, como primera causa mundial de enfermedades no transmisibles.

El portavoz especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, aseguró taxativamente que “las dietas poco saludables son ahora una mayor amenaza para la salud mundial que el tabaco y así como el mundo se unió para regular los riesgos del tabaco, debe ser aprobado ahora un convenio marco sobre las dietas adecuadas”.

De Schutter indicó que, pese a las señales cada vez más preocupantes y que las acciones prioritarias están bien identificadas, la comunidad internacional sigue prestando “una insuficiente atención al empeoramiento de la epidemia de la obesidad y las dietas poco saludables. Han pasado dos años desde mi informe sobre la nutrición y el derecho a la alimentación, y diez desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzara su ‘Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud’; sin embargo, la obesidad sigue avanzando y con ella la diabetes, las enfermedades cardíacas y otras complicaciones de salud. Las señales de advertencia no están siendo escuchadas”, explicó.

En su informe remitido en 2012 al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, De Schutter identificó cinco acciones prioritarias para afrontar los problemas de la obesidad y las dietas poco saludables. éstas eran: gravar productos no saludables; regular los alimentos ricos en grasas saturadas, sal y azúcar; tomar medidas fuertes contra la publicidad de ‘comida basura’; revisar los equivocados subsidios agrícolas que hacen ciertos ingredientes más baratos que los demás; y, finalmente, apoyar la producción local para que los consumidores tengan acceso a alimentos sanos, frescos y nutritivos.

Las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud

Las recomendaciones de la Asamblea Mundial de la Salud convocan a los gobiernos a hacer un compromiso vinculante para introducir una serie de medidas políticas destinadas a ayudar a los consumidores a tomar decisiones más saludables y mejorar la seguridad alimentaria y nutricional para todos.

Las medidas incluyen acordar controles más estrictos para regular la publicidad dirigida a la infancia, establecer etiquetados realmente útiles a los consumidores, reformular los productos alimenticios no saludables, elevar los estándares de los alimentos proporcionados en las instituciones públicas y el uso de instrumentos fiscales para desestimular el consumo de productos no saludables e incentivar el de las opciones saludables.

3,4 millones de muertes atribuibles a la obesidad

La publicación de estas recomendaciones coincide con el 10º aniversario de la Estrategia Mundial de la OMS sobre régimen alimentario y actividad física y salud, la cual reconoció el impacto en la salud de los estilos de vida y las dietas poco saludables.

Desde entonces, sin embargo, las muertes globales atribuibles a la obesidad y el sobrepeso han aumentado de 2,6 millones en 2005 a 3,4 millones en 2010, intensificando así la presión sobre los gobiernos para que tomen medidas más enérgicas ante la creciente epidemia de la obesidad y las enfermedades crónicas consecuentes.

La directora general de Consumers International, Amanda Long ha declarado que “la escala del impacto de los alimentos poco saludables en la salud de los consumidores es comparable al impacto de los cigarrillos. La industria de alimentos y bebidas ha dilatado la necesidad de cambios significativos y los gobiernos se han sentido incapaces o no están dispuestos a actuar. La única respuesta que queda para la comunidad global es un Convenio Marco e instamos a los gobiernos a considerar seriamente nuestras recomendaciones para lograr eso. Si no lo hacen, corremos el riesgo de vivir décadas de obstrucción por parte de la industria y una repetición de la catastrófica crisis de salud global causada por el tabaquismo”.

Según datos de la World Obesity Federation la prevalencia mundial de obesidad —definida como un IMC ≥ 30— se duplicó entre 1980 y 2008, llegando a afectar al 10% de los hombres en todo el mundo y el 14% de todas las mujeres. Eso es 205 millones de hombres y 297 millones de mujeres: más de 500 millones de personas obesas. En términos de números, Estados Unidos es el primer país de la lista, pero es seguido de cerca por China, Brasil y México.

Tal como afirma Tim Lobstein, director de Políticas de la WO, “estas cifras muestran la magnitud del problema que debe abordarse. Si la obesidad fuera una enfermedad infecciosa habríamos visto miles de millones de dólares invertidos para tener esta enfermedad bajo control. Pero debido a que la obesidad es causada en gran medida por el consumo excesivo de alimentos grasos y azucarados, hemos visto que los responsables políticos no están dispuestos a enfrentar los intereses de las empresas que promueven estos alimentos. Los gobiernos tienen que emprender acciones colectivas y una Convención Marco les ofrece la oportunidad de hacer esto”.

La obesidad es el principal factor de riesgo para una amplia gama de enfermedades no transmisibles. En 2008, murieron 36 millones de personas a causa de enfermedades no transmisibles, lo que representa el 63% de las 57 millones de muertes en el mundo ese año. En 2030, este tipo de enfermedades se prevé que cobrará la vida de 52 millones de personas.


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